
Guadalupe, Zacatecas. Un fin de semana como cualquiera, al llegar a la iglesia nos instalamos como todos los fines de semana para poder vender un poco de religión (estampas, revistas, libros religiosos, etc.) eso si nada de pirateria aprobado y distribuido por la Provincia Franciscana.
Todo transcurria con cierta normalidad, como siempre se instalo el puesto antes de la primera llamada a misa de 6 am. Todo parecia indicar que seria un fin de semana como cualquier otro, sólo sería llegar, vender, y retirarnos como era la costumbre, jaja, el destino me tenia preparado algo mas.
Al llegar la segunda llamada para misa de 10 am. me llama la atención en la entrada del atrio una familia indigena, (papá, mamá, hijos, tios y demas acompañantes de su etnia) con sus trajes autóctonos deformados un poco por la globalización ya que los vaqueros de Dallas, los delfines de Miami, patrocinaban sus espaldas debido al clima.
Esa fue mi primera motivación para pedir esa camara fotografica, aunque no tenia ni la miníma idea de lo que era este maravilloso mundo de la fotografía, tome mi primer curso expres y me dedique a buscar la mejor toma de los niños indigenas.
Ya que por mi falta de experiencia nunca pude tomar una buena foto, despues de un rato, a uno de mis acompañantes uniformados un franciscano, le dice a uno de los niños que si se podria tomar una foto con él, lo que para sorpresa de todos le responde que si con mucho gusto pero cuanto le va a pagar, jajaja.
Bueno después de esa historia cada que fotografies aun indigina preguntate estara dispuesto a posar para mi? me cobrara? o simplemente robale una foto