lunes, 25 de enero de 2010

UN PRECIO QUE PAGO CON GUSTO

Quisiera recuperar la inocencia que he perdido, poder despertarme y ser yo, como quiero ser, sin mascaras, sin tener que preocuparme de lo que hago de lo que digo, SER LIBRE.

Con el paso de los años que me han tocado vivir (que son muchos por cierto) me di cuenta que he perdido la capacidad de asombro, pocas cosas en si me asustan, me espantan, me sorprenden y aunado a esto me doy cuenta que mis días pasan mas rápido, sin poder disfrutar esos instantes que el día me regala.

Pero gracias a esa experiencia que he recabado y amistades que me he encontrado me han hecho ser una persona diferente, me han ayudado a no ser tan borrego como la mayoría de personas que conozco, pero a cambio les deje mi inocencia.

3 comentarios:

  1. Definitivamente me siento muy identificado contigo, es algo nostálgico -por no decir lamentable- el hecho de que sea necesario sacrificar nuestra inocencia para sobrevivir en este hoyo al que llamamos vida, pero al igual que tú, es un precio que estoy dispuesto a pagar, pues ese sacrificio no es en vano -al menos para algunos cuantos (dejando de lado el elitismo)-, ya que es esa deuda saldada, la que me (nos) permite ser un libre pensador.

    PAZ..._\/,,
    METAL RULES!!!_|,,|

    ResponderEliminar
  2. Seee todo tiene un precio definitivo y uno de ellos es la inocencia pero aunque tu no lo veas te sigues sorprendiendo. Con el paso de los años es mas sabroso sorprenderse por ser sorpresas verdaderas y no sorpresas efímeras que llegaban a ser ilusiones y que muchas veces nos decepcionaron ahora el pedo es buscarlas encontrar una abrir los ojotes y no podersela creer y tener hambre de otra, que cuesten lo que cuesten no importa bien valen la pena Te Quiero mi hermano.

    ResponderEliminar
  3. Sabes yo relaciono algo muy similar y hasta en cierto punto y en mi monstruosa opinión, metafórico.
    Recuerdo cuando tenia unos 4 años (mas o menos la edad del peque de la foto) y mi jefa me compraba unos rancheritos y una coca de las morritas (me los daba para que no estubiera chingando mientras compraba ella su mandado que linda mi ama!!!) bueno créeme esos rancheritos con mi coca me sabían a la puta gloria estar todo enchilado y luego mi tragote a la coca puffffff, no había nada igual, ahora lo hago y lo mas seguro es que me den agruras por lo condmientado de los rancheritos y la coca no me basta, en fin, eso se fue y creo no regresara, como sea mi hermanote, me gusta saber esto de usted, por que muchos adultos olvidad, lo chingon que fue, es y sera la inocencia.

    Chido, cuidate, paZ.

    ResponderEliminar